CRIAR SIN VIOLENCIA

¿Cuáles pueden ser las consecuencias de los métodos de crianza violentos?

Ejercer violencia hacia niños y niñas, sea esta física o psicológica, como forma de disciplinarlos o con cualquier otro fin, representa una grave violación a sus derechos.

El daño depende de la naturaleza, el grado, la frecuencia y la severidad de la exposición del niño, niña o adolescente a la violencia, y los efectos pueden ser tanto inmediatos como duraderos, con consecuencias incluso en la edad adulta.

» Ser agredido por alguien a quien se ama produce fuertes y complejas emociones, tales como miedo, tristeza, resentimiento, rabia, impotencia y desamparo.
» Siempre afecta la autoestima y la confianza en uno mismo y en los demás.
» Cuando el niño se cría en un vínculo de dominación y autoritarismo no le resulta fácil salir de él.
» Aprenderá que los problemas deben enfrentarse con violencia y aplicará esta enseñanza en todos los ámbitos de su vida.
En consecuencia, la persistencia de estas conductas acaba generando una sociedad violenta, que utiliza la violencia como mecanismo para resolver.
» La violencia física o psicológica no enseña a portarse bien, sino a evitar el castigo. Por ese camino, los niños solo aprenden qué tienen que hacer para no enojar al castigador.
» Además, la exposición a situaciones de violencia puede alterar el desarrollo fisiológico del cerebro y repercutir en el crecimiento físico, cognitivo, emocional y social del niño.
» Los niños que crecen con personas adultas autoritarias, que emplean métodos disciplinarios violentos de forma regular, tiendan a mostrar menor autoestima y peores resultados académicos, son más hostiles y agresivos, menos independientes y más proclives al abuso de sustancias peligrosas durante la adolescencia.[1]

La única aparente “ventaja” de utilizar métodos violentos para que el niño nos haga caso -como pegarle, tirarle del pelo o las orejas, gritarle, insultarlo, asustarlo o amenazarlo- es que se consigue obediencia inmediata, pero de corto efecto y siempre con consecuencias emocionales muy negativas para él o ella.

LA LEGISLACIÓN:
En Uruguay existe una ley que prohíbe el castigo físico y el trato humillante a niños, niñas y adolescentes. La ley 18.214, de diciembre de 2007, prohíbe a padres o responsables, así como a toda persona encargada del cuidado, tratamiento, educación o vigilancia de niños y adolescentes, utilizar el castigo físico o cualquier tipo de trato humillante como forma de corrección o disciplina de niños, niñas o adolescentes.

1 Paulo Sérgio Pinheiro, Informe mundial sobre la violencia contra los niños y niñas, Nueva York: ONU, 2006